Hay momentos en los que tu vida cambia sin hacer ruido. No ocurre de golpe. Primero hay una señal, después otra, y durante un tiempo intentas convencerte de que quizá mañana todo vuelva a ser como antes.
En mi historia hubo preguntas antes que respuestas. Hubo médicos, pruebas y esperas. Hubo días en los que mi cuerpo decía una cosa y el mundo parecía escuchar otra. Y también hubo sueños que no desaparecieron solo porque la vida se volviera más difícil.
Trabajé. Quise formar una familia. Tuve miedo. Me cansé. Seguí. No porque cada día me sintiera fuerte, sino porque la vida seguía estando ahí, delante de mí, incluso en los momentos en que avanzar significaba simplemente aguantar un poco más.
“Esta historia no trata de ser invencible. Trata de aprender a vivir cuando muchas cosas dejan de ser sencillas.”
Hay cosas que durante años no supe cómo explicar. Frases que dolieron. Momentos en los que necesitaba que alguien entendiera que poder hacer algo una vez no significa poder hacerlo siempre. Y otros en los que pedir ayuda fue, precisamente, la manera de continuar.
Quiero escribir este libro por eso. No para dar lecciones. No para convertir una enfermedad en una historia bonita. Quiero contar lo que ocurrió desde dentro: lo que se ve y lo que no se ve; lo que una familia aprende; lo que se pierde; lo que se transforma; y todo aquello que, a pesar de todo, permanece.
Si alguna vez te has sentido incomprendido, si has tenido que explicar demasiadas veces algo que para ti era evidente, o si cuidas a alguien y a veces no sabes de dónde sacar fuerzas, quizá en estas páginas encuentres algo familiar.
Esta es solo la primera puerta.
— Mary · anticipo editorial de Somos Imparables